Quizás no valga la pena ni pensar en ello. Es triste, pero es la Realidad, y las personas tienden a eludirla. Cuando lo piensas duele. Te sientes vacía y sola. Por eso algunos prefieren permanecer en la ignorancia, es más fácil, sencillo y ante todo, cómodo. Pero yo prefiero ir más allá, y aunque tenga que pasar dolor, aunque en un momento dado tenga ganas de rendirme, sigo luchando. Luchando para enfrentarme a esa Realidad que me aterroriza, y que, puede que en un futuro, se convierta en sabiduría y valor, valor para seguir adelante.
Se que es fácil decirlo, y a veces yo misma me planteo desistir, pero si me rindo consigo nada, solo dejarme llevar por la corriente, como hacen la mayoría de las personas. Por eso sigo, aunque me cueste, enfrentándome a esa Realidad, buscando motivos inexistentes para permanecer en mi postura, por muy extraño que les pueda parecer a los demás.
Cada persona ve una Realidad diferente, pero todas son reales, y a la vez ninguna. O al menos eso es lo que pensamos. Puede que exista otra Realidad, la única verdadera, pero, ya sea por conveniencia o por protegernos, pero se nos oculta. En ese caso yo prefiero conocerla, y aprender de ella.
O puede que esto solo esté dentro de mi cabeza, y la Realidad no exista.